“Si la sociedad no ha cambiado lo suficiente, hacia un nivel más elevado de conciencia, significa que no han habido suficientes motivos para hacerlo. Asimismo todas las crisis económicas, ambientales, epidémicas o de guerra no han sido suficientes, aparentemente nos gusta lo extremo, necesitamos más. Necesitamos estar inclusive involucrados en una crisis muy cercana a nosotros para reaccionar y despertar. De otra forma pensaremos que “está pasando al otro lado del mundo”, entonces no es nuestro problema.”

 

Inspirado en la mirada de un orangután en cautiverio.

Creo que el sentir una similitud tan enorme entre los primates y nosotros, es indiscutible, sobre todo la mirada perdida que refleja sed de libertad, pero esta libertad va mucho más allá que cualquier concepto buscado en diccionarios o en citas de personajes históricos.

La libertad es un derecho que nadie conoce a profundidad por el mismo miedo que ésta provoca en una mente ignorante. El miedo a no tener que depender de nadie, a salir de la zona de confort por una estabilidad ilusoria, miedo a no tener apegos, miedos a no tener una razón para expresarnos. Si la vida libre es en su totalidad, una expresión misma del arte supremo creado por el universo, por el gran espíritu. Y más oculto aún, el miedo a la muerte que es la liberación misma de los límites físicos y materiales, éste tristemente, es el miedo más extremo que existe en nuestros tiempos.

Esta misma mirada puede encontrarse no solamente en primates en cautiverio, si no también en personas encarceladas injustamente al ser juzgadas por una sociedad que no ejerce ningún poder divino para privar la libertad de alguien, ni determinar el destino de ningún ser humano sin respetar su proceso evolutivo, sea cual sea.

La libertad privada que se mira a través de la ventana del alma, es decir, en los ojos de los habitantes de un planeta que no refleja un futuro con propuestas claras a favor de la vida y que su pasado era tan sabio y a la vez devastador, es igual de triste que la que refleja el orangután en cautiverio.

Este mundo lleno de primates “avanzados”, meramente sobreviven con el paso del tiempo, esperando a que pase lo peor o lo mejor en sus vidas para darle un sentido real a su experiencia. La contradicción que se maneja a causa o no de las dualidades en este plano, están llegando al extremo.

No se puede culpar ni a los medios de comunicación que limitan información y por ende, reducen nuestra visión, nuestra libertad.

No se puede culpar a un sector que dice tener derecho por encima de la naturaleza y priva la libertad de vida en flora y fauna.

No se le culpa al gobierno que limita al derecho ajeno de sus compatriotas.

No se culpa, a la división ilusoria entre nosotros, entre países marcados por líneas imaginarias creando patriotismo, entre religiones que dicen ser mejores que otras, entre razas, entre sexo y entre el nuevo término acuñado por los vegetarianos, el “especisismo” que es lo que separa al hombre de las especies de animales por creerse superiores y decidir el cómo, cuándo, dónde y por qué deben morir solamente para satisfacer su gula, sus placeres efímeros y vacíos de alimentación industrializada.

No se le culpa a un pueblo que usa la tranza, la trampa y la mentira para poder crecer económicamente, para acortar su tiempo en el tráfico dándose vueltas en “U” prohibidas o sin darle paso a peatones por tener prisa, perdiendo el respeto hacia las demás personas que siguen su sentido común directamente proporcional al bien común.

La contradicción se muestra al creer que haciendo un acto deshonesto que no es grave, no afecta en nada a los demás, sabiendo que entra en el mismo umbral, nivel vibratorio o en la misma energía de los pensamientos de sus gobernantes o de los que creemos que controlan al mundo. Es en escala, el mismo valemadrismo, el mismo, sólamente importo yo, y mi familia.

Es la lucha por una identidad completamente creada por cosas falsas que nos empujan a valorar nuestra personalidad “única”. Ésta lucha por comprender quién soy o para donde va la vida, es el miedo que nos provoca tratar de encontrar una razón de ser, que es proporcionado por el sistema o por la sociedad a fin de que la gente no se cuestione más allá de quién es y reconfortarlo haciéndolo pensar que pertenece a una religión, que le va a un equipo de fútbol específico, que tiene identidad con el lugar donde nace, que tienen vestimentas de moda, todo esto para hacerse un falso “yo”, que entre más variantes hay para construir una extensión de nuestra personalidad más compleja, nos lleva a compararnos entre nosotros, creernos más cuando vemos a quien tiene menos, nuestros sufrimientos que han sido peores que el otro, los accidentes que nos han ocurrido, todo esto nos empuja a creernos menos cuando vemos a quien tiene más, enfocándonos en nuestras diferencias.

Los accidentes son provocados por nosotros mismos, por nuestro subconsciente, simplemente por no aceptar la vivencia de una emoción o de una experiencia, la negación hacia esto plasma enfermedad o accidentes para poder encausarnos al propósito principal de nuevo. Nuestra sociedad nos ha hecho creer que podemos tomar el papel de víctimas en accidentes, que somos víctimas de las crisis ambientales, económicas, epidémicas, etc. Simplemente es el miedo a ser receptivos con las emociones o experiencias que nos esperan para crecer.

Ante mi más humilde mirada, creo que la libertad es controlada, privada y gobernada por el miedo sin culpar a eventos ni a personas externas a nosotros.

Por eso la respuesta dual al miedo que es el amor o la paz, como lo dijo Einstein, tiene que ser primero comprendida por el ser humano para entonces obtenerla, porque jamás obtendremos la paz por medio de la fuerza o de la rebelión. Lo que resiste, persiste. Si resistimos a la violencia, persistirá siempre.

Si te alimentas de violencia por comer carne de una muerte violenta hacia un animal, simplemente abre el campo para que exista más violencia, en ti y fuera de ti. Violencia genera violencia.

Si te alimentas de noticias negativas, de pensamientos negativos dados por personas externas a ti que simplemente tienen una opinión vacía hacia lo que es la verdad.

Si te alimentas de adicciones, de un -no amor hacia ti mismo-.

Si estas adicciones son drogas, sabrás que crea complicidad en tí por la ola de violencia que se vive en tu país en la lucha contra el narcotráfico, siendo tú el último escalón del propósito del tráfico de drogas.

Si te alimentas de juicios que no tienen derecho a existir por la humildad que existe y no muestras dentro de ti.

Si te alimentas de compañía negativa, de malas amistades que buscan afectar la moral, son irrespetuosos hacia la vida misma en cualquier sentido.

Si te alimentas de placeres que involucran el sufrimiento, la explotación y el trabajo invaluable de personas.

Si tu comodidad es realmente cómoda y no quieres ver más allá de lo que el mundo es, ignorando el impacto de la gran diferencia que tú marcarías y provocarías a escala.

NO TE QUEJES

La vida no es algo que nos pasa, la vida la construimos nosotros. La creencia de no tener una responsabilidad sobre tu propia vida, de ser víctima/culpable, contamina también al planeta en otro nivel. A la conciencia colectiva. No hay víctimas ni culpables externos a nosotros, jamás lo hubo ni habrá.

Si crees que tu fuiste el culpable de la infelicidad de alguien más, perdónate, nunca lo fuiste. Si crees que fuiste víctima de algún suceso, perdona tu irresponsabilidad y acepta que tu creas tu realidad, tu vida. Ésta es tu libertad, te libero.

Toma las riendas de tu vida, que tu eres el único responsable de tu felicidad, nadie más lo hará por ti.

(Si me contradigo en algún punto, una disculpa, sigo creciendo)

“Cuando sea posible hablar de libertad, el Estado como tal dejará de existir.” -Friedrich Engels

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